domingo, 24 de enero de 2021

La Restauración Ecológica

 

    Introducción       

A lo largo de la historia, el hombre se ha aprovechado de los recursos que le ofrecía la naturaleza y, en la mayoría de las ocasiones, ha acabado sobreexplotándola, suponiendo una degradación del ecosistema prácticamente imposible de recuperar a corto plazo. Algunas de las diferentes culturas que se han asentado en nuestro país en los últimos siglos han protegido, en mayor o menor grado, los bosques. Bien prohibiendo su quema y tala, como los visigodos, o bien por considerar el acto de sembrar un árbol como algo positivo, como los musulmanes.

Si nos centramos en el siglo pasado, son conocidas las repoblaciones que tuvieron lugar por todo el territorio español. Esto comenzó en el siglo XIX cuando, debido al sobrepastoreo, la degradación del suelo provocó inundaciones y grandes desastres humanos. En respuesta, comenzó una plantación a la cual le siguió una serie de planes de repoblación a lo largo del siglo XX, siendo la última en 1995. Las plantas introducidas incluían varias especies de pino, eucalipto y Populus sp., y la superficie del área reforestada entre los años 1940-1995 superaba los 3 millones.

Este tipo de repoblaciones buscaba recuperar algunas de las funciones del bosque, como la retención de agua y suelo, de la forma más rápida y menos costosa posible. Sin embargo, no solo no eran las más adecuadas para los lugares seleccionados, si no que creaban masas monoespecíficas, densas y coetáneas, dificultando la proliferación de otras especies y constituyendo un foco de plagas e incendios. Aunque es cierto que encontramos especies de pino de forma natural en la península, se localizan en zonas con unas condiciones muy concretas, como aquellas con una topografía abrupta, con dolomías o en arenas y dunas del litoral. Estos bosques, a diferencia de los pinares de repoblación, se muestran en perfecta sincronía con el medio, constituyendo formaciones heterogéneas, con una composición y estructura más compleja.

Desde 1978 que se creó la Society of Ecological Restoration (a partir de ahora SER) y hasta la actualidad se ha ido perfeccionando un nuevo método de recuperación de ecosistemas degradados: la restauración ecológica.

    Ecología de la Restauración    

La ecología de la restauración emergió al mismo tiempo que la biología de la conservación y la ecología del paisaje, separándose de la ecología en 1980. Existen diferentes definiciones para esta ciencia. Según la SER es un proceso de alteración intencional de un hábitat para establecer un ecosistema definido, natural e histórico local. Aunque también se define por:

  • Proceso de renovación y mantenimiento de la salud de un ecosistema.
  • Proceso de asistir la recuperación de un ecosistema que ha sido degradado, dañado o destruido.
  • Estudio científico, renovación práctica y restauración de ecosistemas y hábitats degradados, dañados o destruidos en el medio ambiente por la intervención y acción humana activa.
  • Es un proceso cautivador e inclusivo. La restauración abraza las interrelaciones entre la naturaleza y la cultura, involucra a todos los sectores de la sociedad, y permite la participación de las comunidades nativas y locales.
  • Requiere la integración del conocimiento y la práctica. Todas las formas de conocimiento son esenciales para diseñar, implementar y monitorizar los proyectos y programas de restauración.
  • Es políticamente relevante y esencial. Es una herramienta crítica para lograr la conservación de la biodiversidad, mitigar y adaptarse al cambio climático, mejorar los servicios ecosistémicos, promover el desarrollo socioeconómico sostenible, y mejorar la salud y el bienestar humano.
  • Se practica localmente con implicaciones globales. La restauración tiene lugar en todas las regiones del mundo, con acciones locales teniendo beneficios globales y regionales para la naturaleza y las personas.


Además, la SER también menciona una serie de valores básicos. La restauración ecológica:

    Cómo abordar una restauración ecológica    

Uno de los principales problemas que tenían las repoblaciones del siglo pasado es que los primeros pasos consistían en la plantación de vegetación, lo cual es erróneo. En una restauración ecológica lo primero que hay que hacer es evaluar las distintas características de la zona degradada y detener aquellas actuaciones que estén destruyendo el ecosistema. Podemos desglosarlo brevemente en los siguientes pasos:

1. Eliminación de los focos de degradación. Si no detenemos aquello que está causando el deterioro del ecosistema, aunque intentemos restaurarlo volverá a deteriorarse, lo que sería una pérdida de recursos temporales, económicos y materiales.

2, Protección de recursos hídricos. En cualquier ecosistema, el agua el un factor importantísimo para la vida.

3. Estabilización de terrenos. Para poder realizar cualquier acción en un territorio, lo primero es cerciorarnos de que el terreno es lo suficientemente estable como para soportar la estructura que queramos colocar sobre él.

4. Control de la erosión. La erosión es uno de los factores que proporcionan inestabilidad al suelo, por tanto, debemos detenerla en la medida de lo posible para evitar la pérdida de éste.

5. Analizar y evaluar los factores limitantes. Es necesario conocer cuáles son los factores limitantes de ese ecosistema para seleccionar que tipo de vegetación está adaptada a esas condiciones.

6. Mejorar las propiedades del suelo. Se puede incorporar algún tipo de sustrato que facilite la proliferación de ciertas especies.

7. Definir las escalas y niveles de organización. Hace referencia al tamaño de la zona a restaurar.

8. Establecimiento de la vegetación. A la hora de seleccionar la vegetación que se va a introducir partimos de que se deben utilizar especies autóctonas, tanto temporales como areáles. Además, hay que considerar los factores climáticos, edáficos y biogeográficos de la zona.

Una de las cuestiones que se plantean los restauradores ecológicos es si la plantación es mejor o peor que la siembra directa. Desde luego ambas tienen ventajas, pero la siembra parece que es la clara vencedora en esta disputa. Frente a la plantación de individuos jóvenes, la siembra no acarrea problemas radicales en la planta (especialmente en Quercus). Las especies de vivero se crían en plantones, donde la raíz se ve mermada por el pequeño tamaño del alveolo, no puede desarrollarse adecuadamente y cuando se trasplanta al campo tiene pocas posibilidades de supervivencia. Las plantas de vivero han sido cuidadas desde pequeñas en condiciones óptimas, por lo que, al llevarlas a la naturaleza, las inclemencias del tiempo o la exposición a herbívoros pueden acabar con ella antes que con un individuo que ha tenido que soportar estas condiciones desde su germinación. Esto sin contar que la utilización de semillas es mucho más barato, versátil y tiene un menor impacto en el terreno, entre otras ventajas.

Aun así, no podemos obviar la clara desventaja que tiene la siembra de semillas: la depredación, con una tasa que oscila el 100% en especies del género Quercus. Los roedores son los principales depredadores de semillas, entre aves y otros animales. Pero esto no debe ser una barrera a la hora de sembrar ya que existe un dispositivo llamado Seed-Shelter (ilustración 1), el cual se ha comprobar especialmente eficaz para sembrar bellotas. El Seed-Shelter se trata de un recipiente biodegradable formado por dos pirámides con sus extremos abiertos, para posibilitar la salida del tallo y la raíz, unidas por su base. En el interior de esta pequeña caja se debe introducir la bellota y posteriormente se enterrará a 1-2 centímetros de profundidad. Este dispositivo disminuyó la depredación de bellotas al 5%.

Ilustración 1

9. Restablecimiento de ciclos y funciones. Por último, es necesario comprobar que el ecosistema funciona correctamente.

La SER nos indica los ocho puntos principales para poder realizar una restauración ecológica que se resumen en la ilustración 2.

Ilustración 2


    

Se define ecosistema de referencia como aquel que se intenta restaurar en el medio y que no tiene que ser necesariamente en el que había antes. Indica las especies autóctonas que se busca implantar en una restauración para establecer un ecosistema definido, natural e histórico local.


Las condiciones del ecosistema de referencia reflejan los atributos estructurales y composicionales que debe desarrollar después de perturbaciones naturales, y las condiciones de referencia más útiles son normalmente aquellas que representan el rango de variabilidad natural asociadas al ecosistema.


Este tipo de perturbaciones son, por ejemplo, el cambio climático. Para amortiguar estos efectos existe el concepto de migración asistida, término que hace referencia a la plantación intencionada de ciertos individuos en un gradiente altitudinal o latitudinal para compensar los riesgos del cambio climático en la supervivencia de las especies. Aunque este tema es un tanto controvertido ya que no se sabe realmente la sensibilidad de las distintas especies ante las futuras condiciones climáticas. Además, aunque realizar este proceso con especies amenazadas se considera algo positivo, no está claro que lo sea si se hace con especies no amenazadas.


Es vital determinar un ecosistema de referencia a partir de un ecosistema perturbado antes de comenzar una restauración ecológica, realizar un diagnóstico de la zona perturbada para implementar las medidas de restauración y gestión adecuadas y, finalmente, conseguir un ecosistema restaurado (ilustración 3).


                 Ilustración 3

   Características ambientales y su implicación para la selección del ecosistema de referencia    

Para poder establecer un ecosistema de referencia es necesario conocer la serie de vegetación asociada a dicho ecosistema y, con ello, las especies que la conforman. Una serie de vegetación es un conjunto de comunidades vegetales que viven en un territorio definido, bajo unas características ecológicas similares, que están unidas por la dinámica y tienden a la misma comunidad final o clímax. Es por tanto necesario estudiar los siguientes parámetros:

  • Biogeografía: es la relación de la geografía con la vegetación. Podemos diferenciar diferentes áreas jerarquizadas: reino > región > provincia > sector. La Península Ibérica se localiza en el reino Holártico, subreino Mediterráneo y Eurosiberiano.
  • Bioclimatología: ciencia que estudia la influencia del clima sobre la distribución de los seres vivos, e intenta definir científicamente unos modelos climáticos en relación a éstos. Existen cinco macrobioclimas: tropical, mediterráneo, templado, boreal y polar. En España tenemos templado y mediterráneo, los cuales se dividen en varias variantes: hiperoceánico, oceánico, continental, xérico (templado y mediterráneo), pluviestacional y desértico.
  • Suelo. El tipo de suelo va a estar determinado por diferentes factores como son la roca madre, el tiempo, el clima, el relieve y los seres vivos.

    Cómo utilizar las interacciones bióticas para promover la restauración    

Una de las ramas de la restauración ecológica opta por una participación pasiva del hombre, dejando en manos de la naturaleza parte de este papel. Se ha hablado de plantar y sembrar semillas, pero otra opción sería dejarle este trabajo a las aves y los mamíferos.
Los córvidos, por ejemplo, practican la sinzoocoria, un método de dispersión de semillas que surge cuando estas aves las almacenan como alimento. Para este tipo de dispersión es muy importante tener en cuenta el comportamiento del animal, ya que va cada especie va a facilitar la dispersión de ciertos vegetales y en estructuras ecosistémicas determinadas. En estos pájaros, el paso por el tracto digestivo mejora la germinación de las semillas. Estas aves son especialmente útiles en la dispersión de robles y pinos, han permitido que estas plantas tengan una elevada “movilidad” y se distribuyan por grandes regiones del hemisferio norte.
En el caso de mamíferos domésticos, como el ganado caprino, tienen una tasa distinta de dispersión, ya que no todas las especies vegetales tienen semillas adaptadas al tracto digestivo del animal. En general este tipo de ganado parece tener un efecto negativo sobre la vegetación natural ya que menos del 30% de las semillas que ingieren consiguen germinar, sin embargo, concretamente para las semillas del género Cistus, tienen una elevada tasa de dispersión ya que éstas son especialmente resistentes a su estómago.
Es también importante el papel que hacen los mamíferos carnívoros en la dispersión de semillas. Estos animales practican la frugivoría y, a diferencia de otros como las aves, su alimentación no se ve restringida por el tamaño o la forma del fruto y, además, su tracto digestivo no es tan agresivo como el de los herbívoros.
Dejando de lado la zoocoria, existen otro tipo interacciones bióticas que promueven la restauración ecológica y son las relacionadas con la vegetación. Es muy común que, tras el incendio en un bosque, se realice posteriormente una restauración o no, se retiren los restos de troncos calcinados que han quedado en la zona. Esto se hace para conseguir algo de beneficio por la madera que se pueda recuperar o, si no, simplemente para “limpiar” la zona y no dar la imagen de un paisaje destruido. Diferentes estudios han llegado a la conclusión de que ésta es una mala práctica ya que los restos del bosque quemado favorecen la proliferación de una nueva serie de vegetación. La retirada de material afecta al banco de semillas, algunas de las cuales son pirófilas y germinan mejor tras exponerse a elevadas temperaturas. Los arrendajos, los cuales practican la sinzoocoria, suelen entrar en bosques de pinos, aunque estén calcinados, para enterrar sus semillas y utilizan los troncos como guías, si se retiran los troncos estos pájaros no van a entrar al bosque. También es importante el efecto de mantillo que los restos de ramas y hojas ejercen en el suelo.


    Reflexión personal    

La restauración ecológica es una práctica muy positiva para la recuperación de ecosistemas degradados, pero es muy importante contar con la información necesaria para realizarla correctamente. Son muchos los ejemplos de malas restauraciones que han acabado siendo una pérdida de financiación, inútiles y un destrozo paisajístico. Aún quedan muchos estudios que hacer para saber qué vías son las más adecuadas para realizar este tipo de restauración ya que la información que se dispone actualmente aún es bastante pobre.

Hay que tener muy presente que el ecosistema de referencia no tiene que ser el más estético, que es muchas veces lo que prefieren los ciudadanos, si no aquel que cumpla sus funciones ecosistémicas y que sea el adecuado para ese momento y lugar. Por esto creo que hay que hacer hincapié en la educación ambiental, ya que el conocimiento es una pieza clave para conseguir un mundo ecológica y económicamente más sostenible.

    Bibliografía    

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